La Jauría ordenó matanza en venganza por tráfico de terrenos

Desde el techo de una casa abandonada disparó uno de los sicarios que ayer acabaron con la vida de tres personas en la manzana M del sector Villa Hermosa, entre La Esperanza y Huanchaco. El criminal abrió fuego sobre el taxista Garrison Hoober Cruz Chunga (31), que recibió cuatro balazos en la espalda. También acribilló a Walter Francisco Villegas Loloy (56) y a Robert Walter Villegas Charcape (32). El primero también perdió la vida. El segundo (hijo de Walter) sobrevivió al demencial atentado. Como se sabe, los tres bebían en la calle, frente a la casa en donde habían velado a una sobrina que había fallecido de cáncer.

Pero este no fue el único frente de ataque de los homicidas: según fuentes de la policía, otro individuo les disparó a las víctimas desde una moto lineal.

Terminado el trabajo, el que había trepado al techo saltó a la calle y corrió hacia la moto para escapar. Hasta ahora no se sabe de qué banda eran.

Cuando los criminales estaban a punto de fugar, Yesica Alexandra Fernández Aguado (21), nuera de Walter Villegas, salió de la casa y se abalanzó sobre ellos con una botella en las manos, pero uno le disparó en la cabeza.

El proyectil le cayó en el ojo derecho y le causó la muerte al instante. La policía afirma que no era ella a quien buscaban los asesinos, pero igual acabaron con su vida, en represalia por intentar detenerlos.

A quien en realidad querían eliminar, a como diera lugar, era a Garrison Cruz. De él se supo que en el pasado integró ‘La Jauría’, pero que en cierto momento pasó a formar parte de la banda del ‘Bocón Robert’ (dedicada también a la extorsión, el robo y el asesinato por encargo). La policía cree que sus antiguos cómplices lo asesinaron por una disputa que enfrenta a las dos organizaciones por el tráfico de terrenos en Huanchaco y La Esperanza. Según esta hipótesis, Cruz era el encargado de supervisar los predios invadidos.

Con respecto a Walter Villegas Loloy, se supo que, aparte de ser suegro del tal Garrison, era dueño del restaurante ‘El Fino’, situado en el sector La Posa (Buenos Aires), donde además vivía; lamentablemente, estuvo en el lugar y la hora equivocados.

De otro lado, los testigos han relatado que el triple crimen ocurrió frente a más de 10 niños (miembros, también, de la golpeada familia) que a esa hora jugaban en la calle, corriendo alrededor de los fallecidos. Entre ellos se encontraba la hija de Yesica, de solo 4 años de edad. Ahora los deudos reclaman justicia.

Los cuerpos fueron sacados de la morgue pasado el mediodía de ayer. A esta hora de la tarde, aún son velados en sus viviendas. (Fuente: satelite.pe)