Mark Zuckerberg nuevamente con la espalda contra la pared

¿Muy ingenuo o un lobo muy malo? A los 33 años, el dueño-fundador de Facebook Mark Zuckerberg, enfrentado a la mayor crisis de la historia de la red social, encadena los mea-culpa y las promesas que no logran atenuar las críticas.

Facebook “fue creado para acercar a la gente”, se vanagloriaba en enero pasado el joven multimillonario que fundó la empresa hace 14 años.

Hoy las críticas se multiplican contra el grupo y su jefe luego de que la firma británica Cambridge Analytica (CA) fuera acusada de haber usado en su beneficio datos de 50 millones de usuarios de la red social.

Luego de días de silencio, que le fueron vivamente reprochados, Zuckerberg terminó por disculparse en la noche del miércoles: “Se trata de un abuso de confianza muy importante y estoy realmente preocupado”, declaró el mayor dirigente de las redes sociales.

Facebook, que cuenta con 2,000 millones de usuarios, tenía todavía la semana pasada una capitalización bursátil de US$ 500,000 millones, pero unos US$ 50,000 millones menos en la noche del jueves.

Esta confesión no es la primera. El joven multimillonario de rulos pelirrojos, con rostro de niño, ya en los últimos meses admitió errores, en medio de polémicas que sacudieron al grupo, acusado de propagar información y “noticias falsas”, de amenazar la democracia, de provocar una adicción que atrofia el intelecto, etc.

Pero con esa sucesión de polémicas, promesas, excusas, “parece alguien que no sabe adónde va”, afirma Bob Enderle, analista del sector.

“Yo inicié Facebook y al fin y al cabo, soy responsable de lo que pase”, dijo Zuckerberg el miércoles, colocándose aún más la mira de los analistas, expertos y políticos.

Zuckerberg, que continúa vistiendo camiseta y jeans pese a una fortuna valuada en unos US$ 70,000 millones, “no supo atacar el problema de fondo”, estima la revista Wired, que en su último número lo muestra lleno de moretones, como si hubiera recibido una paliza.

Acusado de reaccionar demasiado tarde, de pensar que puede arreglar todo sin ayuda exterior, el egresado de Harvard, iniciado desde los 11 años en la programación informática, refleja a su pesar la imagen de ejecutivo inexperimentado y un poco arrogante de la que supo desmarcarse hasta estos últimos meses, al punto de que la prensa le atribuyera intenciones presidenciales.

“Su falta de experiencia se muestra nuevamente”, estimó Enderle, quien afirmó que Zuckerberg debió haber buscado ayuda para manejar las crisis.

“Ingenuo” y apurado

“No es el héroe que mucha gente veía en él, su reputación y su imagen se han visto fuertemente afectadas”, consideró el analista, que agregó que “si Facebook fuera una empresa tradicional ya habría partido”.

“Creo que es sincero y motivado por su deseo de acercar (a la gente) pero aparentemente cada vez más frustrado por las inesperadas consecuencias de su ingenua ambición”, escribió el autor y periodista Devin Coldewey en la revista TechCrunch. “Pienso solamente que se llegó a un punto en el que la mejor forma de que logre lo que ambiciona es partir”.

Para muchos, Facebook de algún modo escapó al control de su creador, que muy joven lanzó lo que entonces no era más que una foto grupal de universidad y luego se convirtió en la fórmula mágica que lo haría riquísimo: los datos personales de los usuarios. Ese modelo económico, de una eficacia temible, atrae anunciantes publicitarios en masa, ávidos de detectar las características de los integrantes de la red.

Pero el modelo es frágil: se basa en la confianza, ahora puesta en duda. La empresa perdió muchas plumas en la Bolsa en los últimos días, delatando la inquietud de los inversores.

Los primeros años de Facebook ya habían sido agitados, con Zuckerberg a la defensiva, tras ser acusado por dos excamaradas de haberles robado la idea de Facebook, un episodio abordado en el filme “The Social Network” (David Fincher, 2010).

 

(fuente: gestion.pe)

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