Sospechosos movimientos en empresa creada por Salaverry

Daniel Salaverry Villa es uno de los congresistas que persistentemente exige rendir cuentas al presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski por sus relaciones con la empresa Odebrecht, así como también ha planteado la destitución del fiscal de la Nación, Pablo Sánchez Velarde, por omisión de funciones.

Sin embargo, el vocero fujimorista también debe explicaciones, las mismas que están vinculadas a las enormes deudas que arrastra la empresa DSV Constructores S.A.C. (dedicada al rubro inmobiliario y creada junto a su padre) y a los sospechosos movimientos que se han dado alrededor de ella en los últimos años, y que merecen una investigación a profundidad por parte de las autoridades competentes.

Extraño robo 

En febrero de 2018 La Industria reveló que la empresa fundada por Salaverry, quien por ese entonces ya era voceado como candidato al Congreso por Fuerza Popular, arrastraba una deuda de cerca de medio millón de soles, según la Sunat.

Desde entonces, la situación empeoró. Lejos de disminuir su deuda, DSV la ha extendido. La constructora arrastra una deuda, con ejecución coactiva remitida a la central del riesgo, por un total de S/ 1’ 008, 898.00, desde el 2011 al 2017.

Al tesoro público (por impuesto) debe S/ 973, 061.00, EsSalud S/ 25, 643.00 y S/ 10, 194.00 a la Oficina de Normalización Provisional (ONP).

Sin embargo, un día después de que La Industria sacara a la luz las cuentas pendientes que DSV tenía con el Estado y sus trabajadores, la contadora de su empresa, denunció haber sido asaltada y secuestra durante horas. Según difundió un medio de comunicación digital, a la mujer se le arrebató un disco duro “conteniendo información contable de la constructora”.

De igual manera, el 22 de febrero del 2016 se desligó de todo vínculo, luego de que la Junta Universal de Accionistas de DSV, acordaron por unanimidad aceptar la revocatoria del apoderado Daniel Salaverry Villa. Esto no deja de llamar la atención, teniendo en cuenta que Salaverry era el mayor accionista, a tal punto que hasta la empresa lleva sus iniciales de su nombre y sus apellidos (DSV). Al parecer, hizo todo esto antes de juramentar como parlamentario.

¿Blindaje fujimorista?

A fines del año pasado, cuando ya había sido elegido como parlamentario por Fuerza Popular, las deudas que supuestamente arrastra Salaverry, principalmente por los actos impulsados por la empresa que creó, llegaron a conocimiento de la Comisión de Ética del Congreso de la República.

En sus descargos, Salaverry dijo que la denuncia debe ser archivada, toda vez que se trata de hechos suscitados (las deudas) en el año 2013-2014, cuando él no ostentaba aún el cargo de congresista, y el reglamento del Parlamento señala taxativamente que solamente pueden ser objeto de procesamiento los actos producidos desde la asunción del cargo parlamentario.

Pero no fue lo único que expresó. Manifestó, además, que él transfirió sus acciones de la empresa DSV Constructores S.A.C., el 18 de enero del 2016 y que no ostenta el cargo de representante legal o gerente general desde el año 2012, por lo que no se pudiera adjudicar una deuda que no le corresponde y sobre la cual no tiene responsabilidad alguna.

La gran pregunta es: ¿si Salaverry señaló que en enero del 2016 no tenía nada que ver con la empresa DSV qué hacía en febrero de ese mismo año repudiando el asalto a la contadora de la constructora y el robo del disco duro de la empresa?
(fuente: laindustria.pe)